Envejecimiento normal, deterioro cognitivo leve y demencias

¿A QUÉ SE DENOMINA ENVEJECIMIENTO NORMAL?

El cerebro, como el resto de órganos del ser humano, se va deteriorando con la edad y su funcionamiento va decayendo en paralelo. Es, por tanto, habitual que con el paso de los años se haga poco a poco evidente una paulatina pérdida de habilidades cognitivas o intelectuales, como un empeoramiento de la memoria, menor agilidad mental, más despistes, mayor dificultad para hacer varias cosas a la vez, menor capacidad de concentración, o reflejos enlentecidos. Estos son signos  naturales en lo que se denomina envejecimiento normal que por otro lado pueden ser reducidos en parte con una actividad mental y física llevada a cabo de forma ordenada y constante. Por eso es habitual, que estos signos sean más evidentes tras la jubilación si la persona pasa de una alta tasa de actividad a una rutina con un escaso nivel de exigencia; o que personas que mantienen a pesar de los años hábitos físicos saludables y una vida mentalmente activa (lectura, participación en asociaciones u otras actividades de voluntariado, cuidado de los nietos, etc.) noten en menor medida los signos del envejecimiento.

¿CUÁLES SON LOS PRIMEROS SÍNTOMAS DE UN ENVEJECIMIENTO NO NORMAL?

La detección temprana de los primeros síntomas de un envejecimiento no normal (ya sea por un Deterioro Cognitivo Leve o por una Demencia) es fundamental para poner en marcha una intervención que sea eficaz en el retraso de la discapacidad asociada a estas patologías. Los síntomas o cambio en la persona que puede estar presentando una demencia o deterioro cognitivo leve pueden incluir:

Olvidos cotidianos y despistes

Fallos de memoria

especialmente relativos a acontecimientos recientes.

Dificultad para actividades cotidianas (ocuparse del hogar, las finanzas, cocinar, etc.)

puede que le lleven más tiempo, que cometa más errores, o que paulatinamente vaya abandonando algunas de ellas.

Aparición de síntomas de apatía

falta de iniciativa, ganas o motivación para hacer las cosas que hacía habitualmente, un estado de ánimo más plano (no muestra ni mucha alegría o entusiasmo, ni mucha tristeza), reducción de la actividad general, incluso de lo que previamente le gustaba mucho.

Reducción de la actividad social

especialmente el estar con amigos o en general gente ajena a la familia más próxima.

Síntomas afectivos

un estado de ánimo más bajo o depresivo, síntomas de nerviosismo o ansiedad, cambios bruscos de humor, mayor irritabilidad o tendencia a enfadarse.

Dificultad con el lenguaje

para encontrar las palabras, expresarse, comprender textos un poco largos y/o complejos.

Desorientarse

incluso en sitios conocidos.

Cambios de personalidad o del carácter

especialmente si aparecen conductas raras para esa persona, suspicacia, recelo de los demás, comentarios de que le roban dinero o le están intentando perjudicar.

¿QUÉ ES EL DETERIORO COGNITIVO LEVE?

En otras ocasiones el deterioro de las habilidades mentales o cognitivas antes mencionadas es mayor de lo que se puede atribuir al envejecimiento normal. Se dice que una persona presenta Deterioro Cognitivo Leve (DCL) o Incipiente cuando el funcionamiento de sus habilidades cognitivas o intelectuales está por debajo de lo esperable para su edad (es decir, presenta más dificultades cognitivas que las causadas por el envejecimiento normal), pero este deterioro no es tan grave como para considerarlo parte de una demencia. La detección y diagnóstico precoz del Deterioro Cognitivo Leve es una cuestión de máxima importancia porque se considera que es la antesala de las demencias. Es decir, todas las personas que desarrollarán una demencia, previamente presentarán un deterioro cognitivo leve o incipiente. Si bien es cierto, que no todas las personas que presentan deterioro cognitivo leve desarrollarán necesariamente una demencia en el futuro, porque en ocasiones este deterioro se debe a otras causas: factores emocionales (ansiedad, estrés, depresión), salud general, o simplemente reflejan que estas habilidades no han tenido mucho desarrollo previo, o que en la actualidad se hace un escaso uso de las mismas.

 

¿Por qué es importante detectar el Deterioro Cognitivo Leve?

Es fundamental el diagnóstico temprano y fiable del Deterioro Cognitivo Leve mediante una valoración neuropsicológica exhaustiva, debido a dos motivos primordiales:

La presencia de Deterioro Cognitivo Leve apunta a un alto riesgo de desarrollar demencia en un futuro próximo: Un alto porcentaje de personas con deterioro cognitivo leve, desarrollarán demencia en los años siguientes (según los estudios, hasta un 80% de las personas en un plazo de 5 años). El diagnóstico e intervención precoz de las demencias, son a día de hoy las estrategias más eficaces para frenar el deterioro funcional asociado.

Los síntomas y las repercusiones funcionales del Deterioro Cognitivo Leve pueden ser tratados y mejorados: En un reciente estudio desarrollado por la Fundación Reintegra, la Universidad de Oviedo, la Universidad de Granada y el Centro Sanitario de Terrassa y liderado por el neuropsicólogo Igor Bombín, ha puesto de manifiesto que una intervención neuropsicológica bien diseñada es eficaz en mejorar los problemas de memoria y la discapacidad en personas con Deterioro Cognitivo Leve (si quiere saber más de este estudio, haga clic aquí).

¿QUÉ SON LAS DEMENCIAS?

De forma genérica, las demencias se refieren a procesos neuro-degenerativos, en los que el cerebro muestra signos de deterioro o degeneración que van más allá del envejecimiento normal y que provocan que la persona que presenta demencia tenga serias dificultades de memoria, lenguaje (escritura, lectura, comprensión, expresión), atención y razonamiento. Así mismo, son frecuentes los cambios de personalidad y mostrar conductas extrañas en esa persona, con frecuencia, inadecuadas, que pueden llegar a incluir deambulación descontrolada (como fugarse de casa), nerviosismo extremo y agitación, hablar de cuestiones que no han sucedido o tomar por ciertas ideas que no son reales (delirios), incluso ver o escuchar a personas que no están presentes (alucinaciones) o mostrar conductas agresivas. Puede provocar además síntomas físicos y motores, como dificultades para la marcha y el equilibrio, que paulatinamente se pueden ir agravando. En cualquier caso, las demencias, en cualquier de sus formas, siempre suponen una pérdida de independencia funcional (discapacidad). Los tipos de demencia más frecuentes (que no todos), son los siguientes:

Demencia por Degeneración Fronto-Temporal
Bajo este término se incluyen varias patologías diferentes, pero que tienen en común la alteración principal de las áreas frontales y temporales del cerebro, lo que provoca alteraciones de la memoria, lenguaje y de las funciones ejecutivas. Las alteraciones de conducta y cambios de personalidad son también frecuentes en estos casos, y puede incluir un perfil de apatía con aplanamiento afectivo, o por el contrario de desinhibición y pobre control de impulsos. Las diferentes formas incluyen la Afasia No Fluente Progresiva, la Demencia Semántica y la Demencia Fronto-Temporal.
Demencia Vascular
Supone casi una cuarta parte de los casos de demencia y se trata de un proceso neurodegenerativo similar al ictus, ya que viene motivado por pequeños accidentes cerebro-vasculares (como los micro-infartos), que de forma aislada no generan secuelas significativas, pero al producirse un efecto acumulativo, producen un deterioro progresivo mientras se siguen produciendo los problemas de riego sanguíneo en el cerebro. Su clínica se caracteriza por ser heterogénea, aunque prevalecen la afectación de las funciones ejecutivas, frecuentemente acompañadas de cambio de personalidad, alteraciones de conducta y emocionales, y síntomas motores. Además, acostumbra a presentar un curso con fluctuaciones y deterioros escalonados (en vez de una progresión lineal) que se corresponden a los pequeños ictus que se van sucediendo.
Enfermedad de Parkinson
Se caracteriza por la proliferación de síntomas motores que afectan la movilidad y capacidad de la marcha: temblores, alteración del equilibrio, dificultad para iniciar la marcha y realizar giros, rigidez muscular, voz monótona. A nivel neuropsicológico, suelen presentar alteración de las funciones ejecutivas y de la memoria, y son relativamente frecuentes las alteraciones de conducta, especialmente la apatía; o alteraciones emocionales, como la depresión o labilidad emocional.
Demencia por Degeneración Fronto-Temporal
Bajo este término se incluyen varias patologías diferentes, pero que tienen en común la alteración principal de las áreas frontales y temporales del cerebro, lo que provoca alteraciones de la memoria, lenguaje y de las funciones ejecutivas. Las alteraciones de conducta y cambios de personalidad son también frecuentes en estos casos, y puede incluir un perfil de apatía con aplanamiento afectivo, o por el contrario de desinhibición y pobre control de impulsos. Las diferentes formas incluyen la Afasia No Fluente Progresiva, la Demencia Semántica y la Demencia Fronto-Temporal.

¿Se pueden tratar las Demencias?

A día de hoy no hay tratamientos que curen o erradiquen las demencias: se trata de procesos neurodegenerativos motivados por diferentes causas y factores que confluyen y en muchos casos se desconoce qué pone en marcha este proceso de degeneración continua del cerebro. Sin embargo, sí se han desarrollado tratamientos que consiguen retrasar el ritmo de deterioro, y en ocasiones incrementar la independencia funcional y calidad de vida del paciente y su familia. Hay dos grandes grupos de tratamientos:

Tratamientos farmacológicos

Tratan de compensar algunas de las carencias bioquímicas del cerebro, intentando recuperar parcialmente parte de los circuitos neuronales afectados en cada tipo de demencia. Así, hay fármacos para mejorar las alteraciones de memoria; el estado de ánimo o reducir los síntomas psiquiátricos, como las alucinaciones, delirios, depresión, ansiedad, etc.

Tratamientos NO farmacológicos

se engloban otras actuaciones que no inciden directamente sobre el componente biológico, sino que más bien buscan un cambio a través del manejo de la conducta y el ambiente. Destacamos la rehabilitación neuropsicológica, que diversos estudios han puesto de relieve que es eficaz en la mejoría de la memoria, de la independencia funcional y en la reducción de alteraciones de conducta y emoción. Desde Reintegra, se llevó a cabo un estudio multicéntrico que demostró que la intervención neuropsicológica en personas con deterioro cognitivo leve produce mejorías a nivel de memoria y un incremento en la autonomía de los participantes, siempre y cuando dicho tratamiento se lleve a cabo por expertos (para saber más del estudio, haz clic aquí).

No hemos de olvidar la intervención con familiares y cuidadores, que resulta muy eficaz en la reducción de la carga del cuidador: reducir síntomas de ansiedad, estrés, sensación de verse sobrepasado por la situación, sentimientos de culpa, etc. Además resulta útil para proveer a los familiares/cuidadores de estrategias de cuidado e intervención que fomentan la independencia funcional del paciente y reducen sus conductas desadaptadas.

En cualquier caso, el tratamiento será siempre más eficaz cuanto más pronto se inicie, por lo que es fundamental actuar ante los primeros síntomas de pérdida de memoria, cambios de conducta u otros signos.