¿Qué son los traumatismos cráneo-encefálicos?

La palabra trauma significa lesión, golpe o choque, de tal forma que el término traumatismo cráneo-encefálico (TCE) engloba las lesiones cerebrales derivadas de un golpe en el cráneo o cabeza (encéfalo). El golpe puede causar una herida en el cráneo (rotura de los huesos del cráneo, y a veces pérdida o daño del tejido cerebral) o puede tratarse de una contusión: un golpe sin lesiones aparentes en el cráneo o en la cabeza, pero que igualmente pueden implicar una lesión cerebral con secuelas importantes. Por cierto, que ésta es una cuestión a tener siempre presente: puede haber una lesión cerebral por trauma, aunque no se aprecien signos de herida a primera vista.

Las causas más habituales del traumatismo cráneo-encefálico son, por este orden:

  1. Accidentes de tráfico
  2. Accidentes laborales
  3. Accidentes deportivos
  4. Caídas fortuitas

Esta última causa resulta la más frecuente en personas de edad avanzada. En cualquier caso, su importancia es tal que es la primera causa de discapacidad en el joven adulto.

Conviene recalcar que a veces los traumatismos cráneo-encefálicos se pueden producir por golpes o traumas en apariencia no muy graves o incluso sin un golpe o contusión con un objeto. Un ejemplo muy frecuente de este fenómeno son los traumatismos cráneo-encefálicos en el contexto de un accidente de coche, en los que el vehículo frena de forma brusca (puede que por una colisión) y se produce un movimiento similar al de un latigazo dentro del cráneo, golpeando el cerebro con las paredes internas del cráneo, y por tanto presentando una contusión y posible daño axonal difuso. Esto puede producirse sin una pérdida de conciencia o siendo esta mínima.

A estos traumatismos craneoencefálicos se les denomina leves no tanto por sus consecuencias (que en muchos casos suponen importantes cambios en la personalidad del paciente), sino porque aparentemente  apenas dejan una señal de lesión en el cerebro. Esto motiva que, a veces no se detecten estas lesiones en las urgencias hospitalarias o incluso con un TAC (scanner).

Sin embargo, las secuelas pueden tener carácter grave, no tanto a nivel físico o motor, como a nivel neuropsicológico, con cambios de personalidad, mayor irritabilidad, proliferación de conductas impulsivas o desinhibidas, apatía, etc. Ocurre con relativa frecuencia, que estos signos no son percibidos hasta después de un tiempo por el paciente y/o su familia, lo que provoca cierta desorientación sobre su origen.

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