¿Qué es el Daño Cerebral Adquirido?

La expresión Daño Cerebral Adquirido (DCA) o Sobrevenido se emplea para cualquier forma de lesión cerebral  que afecta a parte o a la totalidad del tejido cerebral. 

Esta lesión produce una pérdida (parcial o total) de funciones controladas por el cerebro y que estaban presentes o plenamente desarrolladas antes de la lesión cerebral. La pérdida de estas funciones cerebrales afecta a todas las esferas de funcionamiento del paciente, limitando su autonomía personal, lo que, en muchos casos, le hace dependiente de una tercera persona. Los tipos de Daño Cerebral Adquirido más frecuentes son:

  • Ictus o Accidente Cerebrovascular
  • Traumatismo Craneoencefálico
  • Otros tipos: Anoxia o Hipoxia Cerebral, Esclerosis Múltiple, Encefalitis Víricas, Tumores Cerebrales.

En todo caso, supone tal impacto en el desarrollo, que provoca una interrupción del proyecto vital del paciente y de su familia. Las principales causas de daño cerebral adquirido son los ictus y los traumatismos cráneo-encefálicos, aunque existen otras causas bastante frecuentes.

CUÁLES SON LAS CAUSAS DEL DAÑO CEREBRAL

Si bien los ictus o accidente cerebro-vasculares y los traumatismos cráneo-encefálicos son las causas más frecuentes de daño cerebral adquirido, existen otras formas con similares secuelas. Entre éstas, destacan las siguientes:

Anoxia o Hipoxia Cerebral

se refiere a la muerte de tejido cerebral debido a que el cerebro se queda sin oxígeno. Las neuronas (células del cerebro) son especialmente sensibles a la falta de oxígeno y una ausencia del mismo durante escasos minutos puede causar la muerte neuronal. Las causas más frecuentes de anoxia o hipoxia son las paradas cardio-respiratorias (asociadas habitualmente a un infarto cardiaco), asfixias o ahogamiento, o envenenamiento por dióxido de carbono (CO2).

Esclerosis Múltiple

Aunque frecuentemente la esclerosis múltiple no se incluye como daño cerebral adquirido, comparte con las otras patologías ya comentadas su origen súbito en un cerebro hasta ese momento sano y bien desarrollado, y que origina similares secuelas físicas, neuropsicológicas y funcionales. La esclerosis múltiple se produce por un daño de la sustancia blanca (mielina) del cerebro que recubre y nutre las neuronas (desmielinización). Esto produce por un lado una alteración de las conexiones nerviosas y por otro, el daño de los axones de las neuronas, por quedar al descubierto. Además, es habitual que se produzca un proceso inflamatorio del cerebro.

Encefalitis víricas

El término encefalitis se refiere a la inflamación del cerebro, que en la mayoría de las veces es causada por una infección viral. Los tipos de infección más frecuente son la meningitis, encefalitis herpética (infección por el virus herpes simplex) y encefalitis por VIH.

Tumores Cerebrales

Tanto el propio tumor, como los diversos procedimientos orientados a su eliminación (cirugía, radiación) causan daños importantes en el tejido cerebral circundante.

¿SE PUEDEN RECUPERAR LAS SECUELAS DE UNA LESIÓN CEREBRAL?

Las secuelas del ictus, del TCE y de otras causas pueden recuperarse, al menos parcialmente, mediante un proceso de rehabilitación de daño cerebral:

  • Intensivo
  • Altamente especializado
  • Iniciado de forma temprana

El equipo Neuro-Rehabilitador debe ser multidisciplinar formado por terapeutas expertos en este tipo de tratamientos. Dicho equipo ha de incluir al menos los siguientes profesionales: Fisioterapeuta Neurológico, Neuropsicólogo, Terapeuta Ocupacional experto en daño cerebral, Logopeda experto en patologías neurológicas o Neurologopeda y Psiquiatra o Neuropsiquiatra. Conviene además, la participación de otros profesionales como Neurólogo, Neurocirujano, Psicólogo - Terapeuta Familiar, y Médico Rehabilitador. Conoce más  sobre el proceso de rehabilitación del ictus, TCE y otras causas de daño cerebral.

Secuelas físicas o motoras
La alteración del control motor o la pérdida de la sensibilidad es uno de los síntomas más frecuentes del daño cerebral. Dado que cada uno de los hemisferios cerebrales controla el hemicuerpo contralateral (el hemisferio izquierdo controla el movimiento y la sensibilidad del hemicuerpo derecho y viceversa) es frecuente que el paciente con ictus presente hemiplejía o hemiparesia: alteración de una de las mitades de su cuerpo, que suelen derivar en incapacidad para la marcha o para mover el brazo afectado. Otros síntomas motores pueden incluir la pérdida del control de esfínteres, alteración del equilibrio, tetraparesia (alteración del movimiento de las cuatro extremidades) o alteración del habla como ya veremos. Los profesionales que trabajan las secuelas físicas y motoras son el Fisioterapia Neurológico y el Terapeuta Ocupacional.
Alteraciones neuropsicológicas (cognitivas, emocionales y conductuales)
Aunque las secuelas no son tan visibles a primera vista como el resto de secuelas son igualmente discapacitantes o incluso más. Las secuelas cognitivas se refieren a la alteración de habilidades cognitivas o intelectuales previamente presentes así, el paciente puede presentar problemas de memoria (amnesia), dificultad para mantener la atención (no poder estar concentrados en una cosa más de 5 o 10 minutos), problemas para el pensamiento lógico o complejo, para la toma de decisiones, etc. Las secuelas emocionales pueden incluir dificultades para controlar las emociones tanto positivas (euforia) como negativas (síntomas de depresión o ansiedad, irritabilidad) además de cambios bruscos del humor (labilidad emocional). Las alteraciones conductuales se refieren a cambios en la conducta o personalidad del paciente de tal forma que a veces le cuesta controlar su conducta mostrando signos de desinhibición (conductas agresivas, decir cosas inapropiadas); mientras que otras lo que les cuesta iniciar conductas y ponerse en marcha (apatía). Es muy frecuente que las familias refieran cambios en su carácter o personalidad (“Ya no es la persona que era antes… ahora se comporta y reacciona de forma diferentes...”) ya que pueden verse afectadas sus habilidades sociales, mostrando conductas infantiles, egocentrismo o pobre empatía, conductas compulsivas (comer o beber de forma incontrolada) o reiterativas (repiten constantemente comentarios, peticiones, intentan hacer lo mismo una y otra vez, etc.). Es muy importante señalar que estos cambios en la personalidad del paciente se deben a la lesión cerebral ocasionada, especialmente si afecta a la parte más frontal del cerebro (lóbulos prefrontales) y por lo tanto son involuntarios (el paciente suele tener poco control sobre los mismos) y reversibles mediante una intervención Neuropsicológica apropiada.
Alteraciones de la comunicación (lenguaje y habla)
La alteración del lenguaje, denominada afasia, es frecuente en ictus que afectan al hemisferio cerebral izquierdo, ya que es el hemisferio que se encarga del control del lenguaje. Los pacientes pueden presentar una incapacidad o dificultad importante para encontrar las palabras y expresar así lo que quieren decir (afasia de Broca o motora), aunque tienen una buena comprensión. En otras ocasiones, sucede lo contrario no comprenden lo que se les dice (afasia sensorial o de Wernike) aunque tienen capacidad para hablar (si bien muchas veces no tiene sentido lo que dicen). Así mismo puede darse la alteración conjunta de la capacidad de expresión y comprensión lo que denominamos afasia mixta o global. En otras ocasiones los problemas para la comunicación vienen determinados por la dificultad para controlar los músculos y órganos que posibilitan el habla (órganos fonoarticulatorios). A esto se denomina disartria o anartria (si la incapacidad para el habla es total) y pueden venir acompañados de problemas para tragar alimentos sólidos y líquidos (trastornos de la deglución). Todos estos síntomas son tratados por el Logopeda experto en trastornos Neurológicos o Neuro-logopeda.
Alteraciones sensoriales
La pérdida del control motor suele estar asociada a la pérdida o alteración del sentido del tacto en el hemicuerpo afectado. Además puede verse alterado el sentido de la vista, como en las agnosias visuales o la heminegligencia, en la que el paciente no es capaz de atender o integrar lo que se encuentra en uno de sus campos visuales (derecho, o más frecuentemente izquierdo). En términos generales se puede ver alterado cualquiera de los cinco sentidos. Como en el caso de los trastornos motores, Los profesionales que trabajan las secuelas sensoriales son el Fisioterapia Neurológico y el Terapeuta Ocupacional.

TODOS LOS CASOS DE DAÑO CEREBRAL NO SON IGUALES

Nos puede llamar la atención que diferentes personas que han sufrido un ictus, traumatismo cráneo-encefálico u otra causa de daño cerebral pueden presentar secuelas muy dispares entre sí, aun habiendo sufrido la misma causa de daño cerebral. Esto se debe a que las secuelas de la lesión dependen fundamentalmente de la interacción de tres factores:

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Zonas cerebrales dañadas

Diferentes áreas cerebrales controlan diferentes aspectos de nuestra conducta. A nivel motor, por ejemplo, el lado (hemisferio) izquierdo del cerebro controla los movimientos del lado (hemicuerpo) derecho; o por ejemplo, el lenguaje está principalmente alojado en el hemisferio izquierdo, por lo que un paciente con un traumatismo cráneo-encefálico en la parte izquierda de su cabeza, probablemente presente una hemiparesia o hemiplejia derecha (dificultad o incapacidad para la movilidad del hemicuerpo derecho) y una afasia (alteración del lenguaje que en ocasiones les impide expresarse y/o comprender). Lesiones en la parte más frontal del cerebro suelen causar alteraciones de conducta, cambios de carácter o de la personalidad, alteraciones emocionales o dificultades con el pensamiento, aún incluso sin que haya signos de alteración física o motora.

Grado de la lesión

Las lesiones cerebrales son más severas cuantas más áreas cerebrales afecte o cuanto más tarde en resolverse la causa del daño cerebral. Por ejemplo, en el ictus agudo, las secuelas serán más severas cuanto más se tarde en restaurar el flujo sanguíneo en los casos de ictus isquémico; o detener el sangrado y controlar la presión intracraneal en el ictus hemorrágico. El tiempo que transcurre el paciente inconsciente o en coma, y cuántos días le dura la amnesia se suelen emplear como indicadores de la gravedad de la lesión.

Diferencias individuales

Aunque en lo fundamental, los cerebros son muy similares entre todas las personas, existen factores individuales como el grado de preservación de neuroplasticidad. La plasticidad cerebral o neuroplasticidad se refiere a la capacidad del cerebro para adaptarse a una nueva situación, incluida una alteración parcial del mismo. Se trata de un elemento fundamental sobre el cual estructurar parte de la neuro-rehabilitación, ya que implica que zonas del cerebro no alteradas, asumirán (al menos parcialmente) parte de las funciones que controlaban las zonas del cerebral ahora dañadas y que por tanto el paciente no es capaz de llevar a cabo. Cuanto más jóvenes somos, mayor neuroplasticidad; pero otra forma de fomentar la neuroplasticidad, y que está estrechamente ligado a la conservación de nuestro cerebro, tiene que ver con el uso que hacemos del mismo: mantener una vida activa a nivel intelectual y físico genera un mayor número de conexiones neuronales, y a la larga hace que el cerebro sea más resistente a posibles alteraciones o incluso al envejecimiento normal, dado que facilita la neuroplasticidad. Es decir, tener un mayor número de conexiones cerebrales (sinápticas) hace que en caso de fallar algunas conexiones o vías sinápticas, disponga de otras vías alternativas ya desarrolladas. De hecho, a este fenómeno se le ha dado el nombre de reserva cognitiva, dando a entender que cuanto más recursos tenga ahorrados, más fácil será sobrevenir una pérdida de los mismos. Por este motivo, es fundamental promover la salud de nuestro cerebro, como medida para protegerlo contra posibles daños o el envejecimiento.